Como hacemos todos los primeros jueves de mes, el día 1 de febrero tendremos nuestra oración ante Jesús Sacramentado de 20’30 a 22.

 

Acto de fe

Jesús, verdad eterna, creo que estás realmente presente en la Eucaristía, con tu cuerpo, sangre, alma y divinidad. Oigo tu invitación: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo». «Tomad y comed; esto es mi Cuerpo». Creo, Señor y Maestro, pero aumenta mi débil fe.

Acto de esperanza

Jesús, único camino de salvación, Tú me invitas diciéndome «Aprended de mí» y, sin embargo, ¡qué poco me asemejo a ti! Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. Tú, Jesús, complaciste al Padre, eres mi modelo. Atráeme a ti y dame la gracia de imitarte, especialmente en la virtud que más necesito.

Acto de caridad

Jesús Maestro, tú me dices: «Yo soy la vida», «el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna». En los sacramentos del Bautismo y de la Reconciliación me has comunicado esta vida y en la Eucaristía la alimentas haciéndote mi comida. Toma mi corazón, libéralo de los bienes, placeres y vanidades de la tierra. Te amo con todo el corazón y sobre todas las cosas, porque eres bien infinito y mi felicidad eterna.

Acto de adoración

Te adoro presente en la Eucaristía, Palabra encarnada, Hijo unigénito e imagen del Padre, nacido de María. En unión con María te ofrezco al Padre: contigo, por ti y en ti, sea por siempre la alabanza, la acción de gracias y la súplica por la paz de los hombres. Ilumina mi mente, hazme discípulo fiel de la Iglesia, que yo viva de fe, que comprenda tu Palabra, que sea un auténtico apóstol. Haz, Maestro divino, que la luz de tu Evangelio llegue hasta los últimos confines del mundo.

Acto de petición

Te amo, Jesús, mi vida, mi alegría y fuente de todo bien. Quiero amarte cada día más, a ti y a los hombres redimidos con tu sangre. Tú eres la vid y yo el sarmiento: quiero estar siempre unido a ti para dar frutos abundantes. Tú eres la fuente: dame gracia cada vez más abundante para mi santificación. Tú eres la cabeza; yo, uno de tus miembros: comunícame tu Espíritu Santo con todos sus dones. Venga a nosotros tu Reino, por María. Conforta y salva a las personas que amo. Acoge en tu Reino a los difuntos. Multiplica y santifica a los llamados al apostolado. Bebemos en el cáliz de la santidad. Líbranos por siempre del mal. Recibiremos con reverencia tu Cuerpo santísimo, nos saciaremos de tu dulzura, Señor. Nos has dado el pan del cielo: el hombre ha comido el pan de los ángeles. Amémonos los unos a los otros, porque Dios es caridad. El que ama a su hermano ha nacido de Dios y lo contempla, en él es perfecta la caridad. Padre santo, da paz a los sacerdotes, que reparten el Cuerpo de Cristo; da la paz a los gobernantes y al pueblo, que reciben el Cuerpo de Cristo. Amén.