La Iglesia celebra este domingo, 28 de diciembre, la Jornada de la Sagrada Familia bajo el lema: «Matrimonio, vocación de santidad». Con él, los obispos de la Conferencia Episcopal Española nos invitan a volver la mirada al matrimonio cristiano como una llamada concreta de Dios, vivida en la realidad diaria de la vida familiar.

En un contexto cultural marcado por la fragilidad de los vínculos, el individualismo y el miedo al compromiso, la Iglesia recuerda que toda vocación nace de un encuentro. También el matrimonio donde la llamada de Dios brota del amor a una persona concreta. En ese amor, el hombre y la mujer descubren que Dios los llama a una comunión estable, fiel y fecunda, signo visible de su amor creador y definitivo. Por eso, la familia es presentada una vez más como Iglesia doméstica, primer lugar donde se aprende a amar, a perdonar, a compartir y a creer; primer espacio donde la fe se hace vida y se transmite.

El matrimonio no es un sueño irreal, sino un camino posible de santidad. En la cotidianidad del hogar: en la paciencia, en el cuidado mutuo, en la fidelidad silenciosa, en el sacrificio compartido.

En este tiempo de Navidad, contemplamos a la Sagrada Familia de Nazaret como modelo de hogar sencillo, marcado también por la incertidumbre, el trabajo y las dificultades. A su amparo encomendamos a todas las familias, especialmente a las que atraviesan momentos de sufrimiento, fragilidad o prueba.

Que esta Jornada sea para nuestra comunidad parroquial una oportunidad para agradecer, cuidar y fortalecer la vida familiar, y para redescubrir el matrimonio como una vocación hermosa, exigente y fecunda, al servicio de la Iglesia y del mundo.