Un edificio de relucientes galerías blancas se levanta en la plaza de Ourense. Ya se ha desmontado el andamiaje y el inmueble; tras una rehabilitación complicada que casi ha llegado a su término, luce en todo su esplendor. No serán viviendas, sino una nueva residencia de mayores, de carácter privado, gestionada por la Fundación San Rosendo. La previsión es que el centro tenga unas cuarenta plazas. La obra, realizada por Desarrolla, está en su recta final, pendiente de flecos en su interior y del equipamiento. La puesta en marcha no será, al menos, hasta después del verano, según fuentes de la fundación ourensana.

El número 9 de la plaza de Ourense fue legado por su propietario al Arzobispado de Santiago, con la condición de que la herencia se utilizase para el cuidado de mayores. Tras la cesión de la Iglesia, en 2017, la Fundación San Rosendo solicitó permiso al Concello de A Coruña para la reforma. No fue una autorización sencilla, puesto que el edificio se ubica en el trazado del Camino Inglés y en una zona susceptible de contener restos arqueológicos. No fue hasta 2021, con la pandemia de por medio, que los trabajos obtuvieron autorización de los servicios de Urbanismo municipales. La inversión prevista era de 2 millones de euros.

La reforma tenía un plazo previsto de ejecución de 24 meses, pero tampoco los trabajos se desarrollaron con la celeridad esperada. En 2022, el Ayuntamiento ordenó parar a la constructora al comprobar que se habían desmontado los elementos de piedra de la fachada, que estaba protegida. Tras informar sobre esta cuestión a la Dirección Xeral de Patrimonio, este departamento de la Xunta determinó que el proyecto que se estaba ejecutando era “compatible con la protección del patrimonio y la conservación de los valores del Camino de Santiago” con la reconstrucción posterior de la fachada. El interior fue derribado en su totalidad. Además, en los sondeos se encontraron restos de una gavia romana, construida en forma de U con una altura de 20 centímetros, un hallazgo que no supuso finalmente la paralización de los trabajos.

Siete plantas

El inmueble cuenta con sótano, en el que está previsto que se instalen servicios como la lavandería, los aseos y la cocina; con una planta baja, en la que estará la recepción y la sala de visitas, entre otros usos; en la primera planta está previsto que se instalen comedores y zonas comunes; en la segunda, la sala de rehabilitación, la sala de curas y también la de actividades; a partir de la tercera planta y hasta la séptima estarán los dormitorios y, en el bajocubierta, el almacén y la enfermería, según consta en el proyecto. El edificio está catalogado con nivel de protección ambiental en el plan general.

Fuente: “La Opinión de A Coruña”, web, 27-03-2026, Ana Rodríguez.