Se cumple un año del fallecimiento de don José Godoy Malvárez, párroco fundador de San Antonio. El paso del tiempo no ha apagado su recuerdo; al contrario, nos ayuda a contemplar con mayor claridad la huella que dejó en la vida de nuestra comunidad.

La historia de esta parroquia está íntimamente unida a su persona y a su ministerio sacerdotal. Supo formar, en un barrio en crecimiento, una comunidad llamada a convertirse en hogar de fe, de fraternidad y de esperanza. Allí donde había necesidades y carencias, vio personas e historias que debían ser acompañadas y servidas con la cercanía del Evangelio.

Su gran aportación fue comprender que una parroquia se construye desde las personas. Los templos, las estructuras y las iniciativas pastorales sólo adquieren su verdadero sentido cuando ayudan al encuentro con Dios y la comunión entre los hermanos. Esta convicción marcó su ministerio y continúa siendo seña de identidad de la parroquia de San Antonio.

Durante largos años ejerció un sacerdocio cercano, sencillo y entregado. Compartió las alegrías y las preocupaciones de tantas familias, acompañó a generaciones enteras en los momentos más importantes de su vida, alentó la participación de los laicos y trabajó incansablemente para que la parroquia fuese siempre una casa de puertas abiertas para todos. Al cumplirse este primer aniversario, damos gracias a Dios por el bien que realizó a través de su entrega sacerdotal y por la semilla que sembró con paciencia y generosidad. Su obra permanece; sigue dando fruto cada vez que la comunidad se reúne para celebrar la fe, servir a los más necesitados y anunciar la esperanza del Evangelio.

Recibir su legado también es asumir una responsabilidad. El mejor homenaje que podemos ofrecerle es continuar edificando una parroquia unida, misionera y cercana, una comunidad que siga siendo, en medio del barrio, signo vivo de la presencia de Cristo.

Y junto a la acción de gracias elevamos nuestra oración confiada. Encomendamos a don José a la infinita misericordia de Dios, que conoce la generosidad con la que entregó su vida al servicio de la Iglesia y de los hermanos. Que el Señor le conceda el descanso eterno y que la Luz Perpetua brille para él. Que descanse en la paz de Cristo y que goce para siempre de la alegría y de la plenitud de la vida eterna.