Como hacemos todos los primeros jueves de mes, el día 1 de agosto tendremos nuestra oración ante Jesús Sacramentado de 20’30 a 22.

 

 

Preparación a la Misa y la Comunión

“Dios eterno y todopoderoso, me acerco al sacramento de tu Hijo unigénito, nuestro Señor Jesucristo, como se acerca al médico el enfermo, el pecador a la fuente de misericordia, el ciego al resplandor de la luz eterna y el pobre e indigente al Dios del cielo y de la tierra. Muéstrame, Señor, tu bondad infinita y cura mis debilidades, borra las manchas de mis pecados, ilumina mi ceguera, enriquece mi indigencia y viste mi desnudez, a fin de que pueda yo recibir, en el Pan de los ángeles, al Rey de los reyes y Señor de los señores, con toda la humildad y la reverencia, el arrepentimiento y el amor, la pureza, la fe y el deseo que son necesarios para la salvación de mi alma. Haz, Señor, que no sólo reciba yo el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, sino también la fuerza que otorga el Sacramento, y que con tal amor reciba yo el Cuerpo que tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, recibió de la Virgen María, que quede yo incorporado a su Cuerpo místico y pueda ser contado como uno de sus miembros. Concédeme, Padre lleno de amor, llegar a contemplar al término de esta vida, cara a cara y para siempre, a tu amado Hijo, Jesucristo, a quien voy a recibir hoy, oculto en este sacramento. Por el mismo Cristo nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén”.

 

Consagración al Corazón de Jesús

¡Oh Corazón adorable de Jesús, el más dulce, el más amable y el más generoso de todos los corazones, que te consumes de amor en este altar, rodeado de los ángeles que temblando te adoran! Lleno de reconocimiento y de dolor, a la vista de tus beneficios y de la ingratitud de los hombres, vengo a consagrarme a Ti sin reserva y para siempre, como una víctima cargada con mis pecados y los de mis hermanos, y en particular los que tienen por objeto las injurias con que has sido agraviado en el Sacramento de tu amor. Quiero expiarlos con mi penitencia y mi fervor, a fin de satisfacer a tu amor ofendido y reparar tu gloria. Quiero emplear mi vida en propagar tu culto, y en ganar, si pudiese, todos los corazones en obsequio de tu amor. De aquí en adelante serás mi refugio en mis penas, mi luz, mi esperanza, mi fortaleza, mi consuelo y mi todo. A Ti solo ofreceré mis acciones, mis oraciones y mis lágrimas: tus sentimientos y deseos serán la regla de mi conducta. Siguiéndolos caminaré siempre por las sendas de la justicia y de la paz. Recibe mi corazón, Jesús mío, o mejor dicho tómalo Tú mismo; cámbialo, para hacerlo digno de Ti; hazlo humilde, dulce y generoso como el tuyo, abrasándolo en tu amor. Escóndelo en tu Corazón, uniéndolo al Corazón Inmaculado de María, para que nunca vuelva a tomarlo. Antes morir que volver a ofender ni disgustar tu Corazón adorable. Quiero en la vida, en la muerte y en la eternidad ser todo de tu amor. Amén.

 

Acto de fe

Jesús, verdad eterna, creo que estás realmente presente en la Eucaristía, con tu cuerpo, sangre, alma y divinidad. Oigo tu invitación: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo». «Tomad y comed; esto es mi Cuerpo». Creo, Señor y Maestro, pero aumenta mi débil fe.

 

Acto de esperanza

Jesús, único camino de salvación; tú me invitas diciéndome: «Aprended de mí»… y, sin embargo, ¡qué poco me asemejo a ti! Señor, no soy digno de que entres en mi casa; pero una palabra tuya bastará para sanarme. Tú, Jesús, complaciste al Padre; eres mi modelo. Atráeme a ti y dame la gracia de imitarte, especialmente en la virtud que más necesito.

 

Acto de caridad

Jesús Maestro, tú me dices: «Yo soy la vida»; «el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna». En los sacramentos del Bautismo y de la Reconciliación me has comunicado esta vida, y en la Eucaristía la alimentas haciéndote mi comida. Toma mi corazón; libéralo de los bienes, placeres y vanidades de la tierra. Te amo con todo el corazón y sobre todas las cosas, porque eres bien infinito y mi felicidad eterna.