Esta jornada nos recuerda que cada niño está llamado a ser misionero allí donde vive: en su familia, en el colegio y entre sus amigos. Con su oración, su ayuda y su alegría, los niños aprenden que pueden llevar el amor de Jesús a otros niños del mundo. Como comunidad cristiana, acompañamos y apoyamos esta misión, para que desde pequeños descubran que su vida es un regalo puesto al servicio de los demás.