Segundo dolor: San José nos enseña a acoger al hijo que viene en la pequeñez y la pobreza, cuando “Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron” (Jn 1, 11).

Segundo gozo: Fueron deprisa y encontraron a María, a José y al niño reclinado en el pesebre (Lc 2, 16). San José nos enseña a ir sin demora al encuentro de Jesús y reconocerlo en la humildad de lo pequeño.